La importancia del bien común y el sentimiento de pertenencia

Mucho se ha hablado de los valores intrínsecos a una cooperativa o por lo menos de los que debería valerse en su día a día..  Desde los que emanan de su propia raíz etimológica (obrar conjuntamente con otros para la consecución de un fin común), a los que plantea la estrategia de las diferentes y concéntricas “C” (confianza, coherencia). Pasando por la “Teoría  de la gallina” que en su cacareo esconde los valores de la colaboración, cocreación, y comunicación; y terminando con la palabra cariño que nos evoca trazos familiares.

Pero poco he escuchado de lo que me lleva a escribiros hoy. Así, aprovechando la posición desde la que trabajo y disfruto quisiera dirigirme a vosotros, socios, trabajadores; familia al fin y al cabo

Y es un pensamiento que llevo rumiando desde la última asamblea que celebramos. Para los que no lo sepan, este acto y órgano en sí mismo,  es la máxima representación del sentir cooperativo. En ella, los socios plantean, discuten, y deciden con sus votos el camino que tomará la cooperativa en un futuro, y por ende, en nuestro caso el devenir de los centros Santa Marta y Ramón y Cajal.

Como os decía, en la última convocatoria tuvo lugar una votación, en la que antes de llegar a ella había claras posturas enfrentadas. Más allá del resultado, permitidme que os diga que no salí contento. En un sentido u otro esperaba un mayor peso hacia una opción u otra, que evitara confrontaciones.  Con lo que me fui de allí entretenido pensando que en un futuro más me valía convencer que vencer y preocupado por el devenir de la empresa. Porque eso es lo que somos, una empresa cooperativa en la que no todo el mundo, o por lo menos la mayoría pensara igual.

Cuando nada más salir del edificio caí en la grandeza de lo que había pasado; de lo que había vivido sin darme cuenta. Independiente del resultado, los socios, muchos en pie, se habían puesto a aplaudir el mismo, y no era la primera vez. Refrendando éste, independientemente del voto efectuado, con uno de los modos más cálidos  que el ser humano pueda expresar: mediante un cálido aplauso, mayoritario, casi unánime. Obviando o dejando de lado su particular opinión, confirmaron que siendo la Asamblea una, todos por igual  formamos parte de ella y sus decisiones. Y así debemos caminar; si es necesario lentos, pero unidos.

Este sentimiento, ya no pensamiento, se hizo presente recientemente con la inundación parcial que sufrió el Centro Ramón y Cajal hace unos días. Cuando socios y trabajadores, del mismo modo, unánime; y sintiendo como propio el Centro, mostraron su preocupación, interés y disposición en solventar el incidente y paliar sus daños. Llenando al que esto escribe de orgullo.

Con lo que como otro socio me recuerda y nos nombra, querida familia: desde aquí os invito a que acojamos este sentimiento de pertenencia a lo común, a este bien que nos une. Porque cuando algo es nuestro, huelga decirlo, se trabaja, se cuida y  mima. Démosle rienda suelta y hagámoslo crecer en nuestro interior, porque así nos haremos grandes juntos.  

Y en la fecha del próximo aniversario de la constitución de la Cooperativa TEAR celebrémoslo como se merece. Que el 21 de Noviembre no sea solo un día para recordar cada año dicha efeméride, si no una oportunidad de rememorar, revivir  y transmitir estos sentimientos  y valores  cada día.

¡Felicidades!

Carlos Rivera Zafra. Socio de la Cooperativa TEAR, profesor en CES S Ramón y Cajal, 

#yosoyTEAR

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