Gracias, ANAYA

Los libros de texto no son importantes”

 “El libro de texto debe ser un recurso más”. 

Son frases que hemos escuchado en varias ocasiones y por parte de diferentes emisores. ¡Y es verdad! Los libros de texto son un recurso más, sobre todo en un centro que tenga claro su Proyecto Educativo y cuyo equipo docente ame la educación y se preocupe por su alumnado, por que aprendan, por motivarlos, por conectar con ellos, por buscar las situaciones de aprendizaje ideales en cada momento para conseguir que el conocimiento y el aprendizaje fluyan.

Pero entonces ¿por qué cada año -cada cuatro años en la Educación Secundaria Obligatoria- los docentes cambian el texto, o cambian de editorial? Muy sencillo, porque detrás de los libros hay una empresa que da un servicio. No sólo “venden libros”, dan UN SERVICIO. Las empresas las forman las personas, sin duda. La forma de trabajar, la forma de actuar, la forma de interaccionar, la predisposición por ayudar cuando sea necesario… en definitiva, ESTAR CUANDO LO NECESITAS. Lo mismo nunca hace falta, pero hoy día todo recurso es bienvenido para la bonita y complicada labor de educar y enseñar.

 

Hace un año cambiamos de editorial y decidimos apostar por una que, en aquel momento, podríamos pensar que iba a ser una más. Hoy podemos decir que fue una gran decisión. No es una editorial más, no son “vendedores de libros”, son grandes profesionales y grandes personas que representan una cultura de dar servicio, es el Grupo Anaya.

No se trata solamente de que nos regalen libros en un momento dado, o de que nos doten las bibliotecas de aula del centro, o de que nos puedan facilitar algún recurso cuando lo necesitemos, es que siempre están ahí. Están ahí para un Proyecto, para facilitar la innovación, para formar en el uso de herramientas, para facilitar la llegada de los nuevos e interminables cambios normativos… Están ahí para conectarnos con el tejido empresarial, para introducir y desarrollar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el currículo (fundamentales para el futuro de nuestra sociedad), para fomentar el emprendimiento, para desarrollar unos seminarios o unas jornadas, para poder desahogarnos…

Sin duda alguna, hay que equivocarse para acertar. Y nosotros con Anaya hemos acertado, y sobre todo con el grupo de personas que forman su equipo. Gracias a Serafín y gracias también a Javier, que desde Sevilla siempre está ahí, haciendo que la distancia no sea la que es y haciendo que la labor de un docente, la labor de un equipo directivo, sea algo más sencilla de lo difícil que es. 

Muchas gracias a Anaya y a su equipo.

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