enero 20, 2026

 

Perfil competencial del alumnado: competencias para el nuevo paradigma educativo

 

Ofrecer habilidades, virtudes y fortalezas a nuestro alumnado es uno de los principales objetivos que nos planteamos desde el Centro Santiago Ramón y Cajal. Con este fin, hemos diseñado un perfil competencial, formado por 15 habilidades profesionales, con las que esta institución educativa se siente identificada y mediante las cuales poder ofrecer una formación más completa y de calidad a la sociedad.

Vivimos en un entorno educativo y profesional cada vez más exigente, donde la autodisciplina, la gestión del tiempo y la capacidad de resolver problemas de manera autónoma, entre otras muchas competencias, son habilidades cada vez más valoradas y demandadas. Así pues, resulta crucial entender y fomentar estos hábitos desde temprana edad.

Este mes ponemos el foco en las TIC, TAC, TEP, y por qué no en la IA.

En los últimos años hemos repetido, con razón, que la transformación digital no es una opción, sino una necesidad. Pero en muchas aulas y centros educativos, aún seguimos confundiendo tecnología con innovación. Las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), las TAC (Tecnologías del Aprendizaje y del Conocimiento) y las TEP (Tecnologías para el Empoderamiento y la Participación) deben ser mucho más que un listado de herramientas: deben convertirse en competencias blandas y esenciales en el perfil profesional de nuestro alumnado, pudiendo relacionar así, la competencia digital, la comunicación, la inteligencia emocional y la adaptabilidad, es decir, buscar equilibrar la dimensión técnica y la humana.

Y es que vivimos un momento crucial en el que la Inteligencia Artificial promete revolucionarlo todo, incluso para los docentes: personalizar el aprendizaje, reducir la carga burocrática o mejorar la evaluación. Pero el verdadero reto no está en “usar la IA”, sino en usarla con propósito educativo.

En la Formación Profesional, concretamente, muchos docentes se han visto atrapados por un aumento de tareas administrativas derivadas de la FP Dual, la gestión documental o la atención simultánea a alumnado y empresas. Sin embargo, la IA podría ser nuestra aliada para revertir esa situación: automatizar lo que resta tiempo, para dedicar más a lo que realmente importa -la personalización pedagógica, la innovación metodológica y el acompañamiento humano-.
Esto nos llevaría a hablar de una estrategia de centro y empresa, y hacernos preguntas del tipo de: ¿Estamos empleando la IA para liberar tiempo docente? ¿Estamos formando al profesorado en criterios éticos y pedagógicos para su uso? ¿Estamos destinando espacio para la investigación, el desarrollo de contenidos y la atención a las familias y las empresas colaboradoras? Y es que el futuro de la FP, seguramente, pase por responder con coherencia a estas preguntas

Las TIC, TAC y TEP solo serán transformadoras si cambian la forma en que pensamos, enseñamos y aprendemos, no si solo cambian las plataformas que utilizamos. No estamos ante una crisis metodológica, sino ante una crisis de coherencia. No podemos pedir innovación si evaluamos como siempre, ni hablar de personalización sin tiempo ni formación. Y, sobre todo, no podemos educar personas equilibradas en sistemas desequilibrados. Por eso, en el Ramón y Cajal apostamos por una escuela que prioriza la salud mental, la empatía, la colaboración y la reflexión crítica tanto como la competencia técnica. Queremos que nuestro alumnado, futuro profesional del tejido productivo andaluz, aprenda a usar la tecnología para mejorar el mundo, no solo para operarlo.

Y es que la tecnología puede ser una palanca de cambio o una coartada que distrae del propósito educativo. Elegir el primer camino implica dotar de sentido cada avance digital, cada proceso automatizado y cada innovación pedagógica. Y en nuestro centro, apostamos por una Formación Profesional conectada con la realidad digital, pero con propósito humano, donde la IA y las competencias digitales se pongan al servicio de lo esencial: formar a personas competentes, creativas y comprometidas con la sociedad. Porque lo importante, como siempre, es el futuro de las decisiones presentes.