Estar a la altura

Adaptarse, sí o sí

 

Hace cuatro años llegaba a la dirección del centro pensando que era lo importante para llegar a: 

satisfacer la necesidad que el alumnado presentaba e iba a presentar”.

Si algo tenía claro era que había que adaptarse a los nuevos perfiles del alumnado, sin perder de vista las necesidades futuras de la sociedad, las inquietudes de las familias y, por supuesto, siendo consecuentes con lo que debe implicar ser docentes en el “mundo”. Quizás esto último sea lo más difícil, porque ¿qué es “ser docente”?

Sin duda, ha sido una gran labor la que este centro ha hecho en estos últimos cuatro años, pero -sin duda también- la lleva haciendo ya 35 años. Y es que cada momento requiere de lo que requiere. 

Lo peor para un docente, según mi opinión, es caer en que lo que él dice es lo más importante. El docente debe tener claro qué es lo que el alumno necesita aprender, cómo lo va a aprender o puede aprenderlo, y evaluar que está preparado. Algo que no representa apenas responsabilidad…

Pero además, es que en un aula cada alumno es único. Y la atención a la diversidad hace de enseñar un verdadero arte, una auténtica representación, un no parar de estudiar para hacerlo realidad, para llegar a cada uno teniendo en cuenta las limitaciones, las virtudes, los problemas y todo un cúmulo de variables, para formar a los profesionales del futuro.

Y claro, en aulas de 30-35 alumnos no queda otra que innovar, que introducir la tecnología. Y a todos los padres que han venido a preguntarme en estos años se lo he dicho, que el centro que ustedes escojan o vayan a escoger,  use la tecnología para el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Y vuestro centro, alumnado y familias, tratamos de que sea un ejemplo de adaptación continua, de innovación en un entorno cambiante, incierto, volátil y muy complejo. Un ejemplo, que además se transmita al alumnado como valor para lo que es la vida: adaptarse, sí o sí.

 

Adaptación del proceso enseñanza-aprendizaje

 

Y llegamos a la situación actual. En este centro se está trabajando de una manera espectacular, con un sentido de la responsabilidad que me abruma y luchando cada día de este confinamiento por estar a la altura.

Hace 4 años apostamos firmemente por una línea de trabajo, introducir en el aula presencial elementos del aula virtual. Como centro ya desde el 2006 hacíamos enseñanzas regladas virtuales. Sin embargo, meterlas en el aula presencial era para algunos docentes como invadir su intimidad, como infravalorar su saber; era tratar de cambiar algunas mentes, obligar a adaptarse a lo desconocido. Y adaptarse a lo desconocido es adaptarse a lo que no ha ocurrido, y si no ha ocurrido para qué adaptarse. O sea, había que entender que estamos en entornos que no son estables, son imperfectos y debemos estar preparados para vivir en el continuo cambio.

Hoy, y en plena pandemia por el Covid 19, después de tres semanas de clases virtuales, después de intentar adaptar un sistema de educación presencial a un sistema de educación virtual, creo sinceramente que nos hemos preparado perfectamente durante los últimos 4 años y seguramente mucho antes.

Y pensar que estamos preparados, no quiere decir que no estemos cometiendo errores, ni que pudiéramos cometer más. Pero hemos hecho en tres semanas decenas de reuniones de coordinación: a nivel de equipos docentes (las más importantes), a nivel de etapas educativas, a nivel departamental, de equipo técnico de coordinación pedagógica, de equipo directivo y empresarial. Y en todas ellas, lo más importante era seguir prestando servicio de educación al alumnado. Y hacerlo teniendo en consideración sus circunstancias personales, familiares, técnicas y económicas, y sin perder de vista que siga aprendiendo. Pero, por supuesto, de otra forma.

Y en eso estamos, estamos aprendiendo todos, porque en el cambio no puede ser de otra forma, y porque a todo el mundo le gusta o le interesa aprender. De hecho este período, totalmente experimental, dará lugar a “ríos de tinta a nivel sociológico” sobre el aprendizaje y sus formas en la siguiente década.

 

Hoy, Domingo de Resurección, avistando el inicio del tercer trimestre, os digo que vamos a intentar estar a la altura:

 

  • Vamos a escuchar vuestras necesidades.
  • Vamos a transmitiros serenidad.
  • Vamos a seguir marcando el camino del aprendizaje.
  • Vamos a aprender con vosotros, y por vosotros.
  • Vamos a tratar de reducir las limitaciones de cada uno.
  • Y vamos a seguir siendo responsables, valorando vuestro esfuerzo y vuestro nivel de aprendizaje. Porque si la labor de un sanitario es fundamental, o la de un policía, o la de un dependiente, o la de un limpiador… La de un docente también lo es: enseñar a los profesionales del futuro no es cualquier cosa.

 

 

Llegar alto puede ser lo máximo, pero lo importante no es eso, es estar a la altura. Si observáis, veréis múltiples ejemplos en la sociedad que confunden llegar alto con estar a la altura.

El equipo de profesionales de este centro os quiere, os queremos mucho. Y con el deseo de poder vernos más pronto que tarde os dejo estas líneas y este vídeo (no soy un profesional de la edición, así que no lo critiqueis mucho).

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