Diario de un Profe de E. Física Confinado

Nuestro profesor de Educación Física, y entrenador del Centro de Entrenamiento Funcional Esparta Fit, habla confinado en su casa de cómo se siente tras 6 semanas “encerrado”, siguiendo con su actividad de corregir y con las limitaciones físicas y emocionales que tenemos para hacer deporte. 

¿Qué consecuencias tiene eso? Pues los alumnos pueden juzgar por ellos mismos cuando vean a su “profe” (jeje). Y ya sabéis chicos, podéis regañarle cuando queráis… 

 

Martes 28 de abril de 2020, diario de un confinado…

 

Paro de corregir las actividades de mis alumnos durante un momento y reflexiono sobre el papel que está jugando la Actividad Física en estos momentos de confinamiento. Muchos estudios hablan de las consecuencias para nuestro organismo de la falta de movimiento y los diarios se hacen eco de ello. Durante años se han estudiado las diferentes transformaciones que el sedentarismo produce en nuestra musculatura, articulaciones, estructuras óseas e incluso a nivel mental en personas que habitualmente no se ejercitan o bien en las que están convalecientes y/o tienen algún problema de movilidad. Desde hace más de un mes y medio estamos obligados a estar en casa y eso agudiza el ingenio. 

Antes de esta cuarentena en nuestra sociedad se había producido un cambio. Hace no mucho tiempo, el deporte y la actividad física en general era sólo territorio de unos cuantos “locos” que se levantaban temprano o se acostaban tarde para hacer deporte antes de ir a trabajar o después del trabajo o perdían tiempo los fines de semana de estar con sus familias y amigos para salir a correr, con la bici o simplemente para pasear. Con el paso del tiempo y viendo los beneficios a nivel físico y emocional que la práctica deportiva produce en nuestro organismo, se ha hecho extensible a la mayoría de la población que hace actividad de una u otra forma (en muchos casos insuficiente), pero que hace. También hay que decir que hemos llegado al extremo de personas que se plantean la temporada deportiva por objetivos, siendo tanto o más disciplinados que los deportistas profesionales, o mejor dicho de élite. “Este año voy a hacer la Benemérita, Las Dos Colinas, El Padre Marcelino la tomaré como descarga muscular y saldré a rodar sólo, luego prepararé Los 101 de Ronda, las Pruebas de Diputación, la Media de Granada, una Maratón en algún lugar lejano o incluso un IRONMAN”. 

Pues bien, todo ese esfuerzo, toda esa dedicación y todo ese seguimiento se fue al traste cuando hace seis semanas nos dijeron que no podíamos salir de casa, ¿o no? Como el ser humano no tiene límites, las personas con ganas de “trabajar” se han ido adaptando según sus posibilidades materiales, físicas y económicas. Los primeros días, todo hay que decirlo algunos lo tomaron como un merecido descanso tras la intensidad de los entrenos de gym y de asfalto. Pero como saben los practicantes habituales, el cuerpo te lo pide, y como de setas se tratara se han empezado a buscar por los trasteros esas pesas olvidadas, o las bandas elásticas que regalaba alguna revista o incluso el rodillo de la bici que estaba lleno de polvo en el altillo y ahora se buscan a precio de oro.

Curiosamente he de decir que muchas personas sedentarias han tenido tiempo de “escuchar” a su cuerpo que le pedía movimiento. Pasan las semanas, los días, o en algunos casos las horas y surge la pregunta, ¿que hago en mi piso sin balcón, en mi dúplex o en mi casa de campo con jardín? Los deportistas habituales lo tenían fácil, tenían a sus entrenamientos y sus entrenadores, les adaptábamos los entrenos a sus casas y a su material. En otros casos buscaban los entrenos en internet y las personas entendidas les decíamos qué podían o qué no hacer o también está el caso de ese amigo entrañable que te dice: Niño, prepárame algo para que me mueva.  

Luego están los eternamente sedentarios que después de darle la vuelta al marcador de las series de NETFLIX han hundido el sofá y han achicharrado el brasero, sucumbieron a la llamada de la naturaleza y como “Lázaro”, se han levantado y han andado esos 20 pasos que hay entre la puerta de casa y el balcón y que si hacen 666 veces corresponde a 10kms. Por otro lado, encontramos a los “frikis” que, con no pocas risas, aprovechan los colchones (con su funda azul de flores) para simular una piscina y participar en diferentes pruebas natatorias llegando a hacer un 4×100 estilos “indoor”, en cuatro casas diferentes. Todo sea por pasárselo bien en estos momentos de incertidumbre.

Esto me lleva a pensar que como en todas las situaciones de la vida, quien quiere, puede. Quien tiene piso imagina que es Fernando Alonso en las 500 millas de Indianápolis. Quien tiene patio cree que es Fermín Cacho en la última vuelta al Estadio Olímpico de Barcelona antes de colgarse el oro en el 92. Quien tiene una papelera y varios calcetines se cree Michael Jordan en el sexto partido de las Finales de la NBA en el 98 en Salt Lake City con su famoso The Shot. O simplemente como si de una ruta de senderismo se tratara, salen a pasear por la casa descubriendo rincones de su hogar. Pues bien, es en estos momentos cuando me acuerdo de las discusiones en la facultad sobre qué es deporte y qué actividad física. Los defensores del deporte decían que para que una actividad física fuera deporte debía tener unas reglas y una competición y yo me pregunto, ¿son pocas las reglas que tenemos en la actualidad? No podemos salir de casa, quien tiene perro sólo puede sacarlo un par de veces al día y si tenemos niños, por ahora debemos sacarlos a una distancia de no más de un kilómetro y no más de una hora una vez al día. Y en cuanto a la competición, tenemos retos de patadas a papel higiénico, retos de burpees de planchas y un sinfín de pruebas curiosas más a realizar.

Atendiendo a todo esto, ojalá cuando se levante el confinamiento, sean muchos más los que se sumen a hacer deporte o a hacer actividad física o a moverse en general y lo incluyan en su vida diaria como una rutina más, pero ésta mucho más agradable y divertida, como decía Brad Pitt en Guerra Mundial Z: “El movimiento es vida”. Lo que me temo es que algunas personas cuando salgan por primera de casa y no para hacer cola en el supermercado de su barrio, parezcan los zombis de la película.

Paro ya mi reflexión para seguir corrigiendo tareas y romperme la cabeza para que mis alumnos hagan deporte en casa. Esos niños y adolescentes que son los olvidados en esta situación y que en general se están portando como campeones ya que siendo tan activos como lo eran antes del encierro lo raro es que no hayan hecho combustión espontánea, un saludo a todos nos vemos en las carreteras o en los parques o en el campo, pero en algún sitio por favor.

 

Tras estas reflexiones del profe, y en esta era de la conexión continua, hemos decidido plantear un pequeño de reto. ¿Cuántos burpees podemos hacer en un minuto? Quién estará más en forma, los profes o los alumnos.

Pues empecemos, y para muestra un botón…¡Dale Paco!

Gracias “profe”, gracias a centros de entrenamiento como Esparta Fit, que nos permiten tener el cuerpo sano y la mente sana, y un abrazo a nuestros chavales que se están portando como verdaderos campeones. Nos veremos en el reto…, mucho ánimo que pronto nos veremos.

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